Hace poco, estaba pensando en por qué a veces es tan difícil vivir en pareja y lograr que esta funcione. Pensaba en varios casos que hemos conocido de parejas que se han roto o que van mal. Y en qué será lo que hace que unas parejas funcionen y otras, no peores, fracasen.
La verdad es que no sé ni como llegó a mi cabeza esa idea, pero de inmediato sentí una inmensa paz en el el corazón relacionada con esta idea.
Creo que una parte de este problema está en que hemos separado totalmente lo que somos de lo que hacemos ("bendito" puritanismo). Hemos pasado de buscar la Virtud a buscar hacer cosas virtuosas (o que al menos lo parezcan), sin que eso suponga ninguna implicación en nosotros mismos (ejemplo típico, educamos a nuestros hijos para que hagan cosas buenas y no necesariamente para ser buenos).
Aplicado a mi mismo, cuántas veces habré tratado mi matrimonio como "cosas a hacer" y no como lo que yo soy: un hombre casado.
No es que no lo supiera, pero probablemente nunca lo había hecho mío. Pero es cierto que creo que hay una cierta serie de cosas que nos definen, que nos configuran: entre otras, ser humano, ser hombre (por mucho que haya gente que no le guste o que no lo comparta, el sexo nos define a muchos niveles), y también, el ser un hombre casado, el ser padre, el ser hijo...
Evidentemente, lo que yo soy me supone hacer unas ciertas cosas. Pero el proceso contrario, no siempre es equiparable (hacer cosas, no siempre me definen).
El caso es que me ha dado mucho que pensar. Y para empezar, me he dado cuenta de que tengo mucho que cambiar y muchas cosas que incorporar a mi vida, desde lo que soy, no sólo desde lo que hago.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
La vida es aquello que pasa....
Hemos
comenzado curso, volvemos a retomar el pulso de la realidad, y por mucho que lo
intentemos, nos supera siempre (sin que esto sea malo, ni mucho menos).
A lo
largo de este verano, hemos aprendido y vivido muchas cosas. Y todas ellas nos
han hecho crecer, tanto en aquello que ha sido dulce y bonito, como en las
cosas más duras y tristes.
Hemos
vivido un final de curso difícil, agobiados por el peso de las carreras, de las
rutinas y de las necesidades del pequeño Pablo, y no hemos sabido manejar bien
todos los tiempos que, como matrimonio tenemos y necesitamos. Pero hemos vivido
también el encuentro como familia, con nuestro deseo de vivir como una sola
carne, de aceptar generosa y responsablemente a los hijos, y con nuestro amor.
Hemos
vivido con un desgarro interior la pérdida que han sufrido unos amigos. Nada
sencillo que todo tu ser se estremezca por un ser que ya no conocerás. Cuando quieres
acompañar desde la distancia a gente que aprecias mucho, y no puedes hacer nada,
ni por esa criatura, ni por esos amigos.
Pero también
hemos vivido la gran alegría del encuentro con otras familias, que quieren
vivir lo mismo que nosotros. El compartir alegre de gente especial, que hace
aún mayor el deseo de VIDA.
Nos
alegramos con una pareja de amigos casados, que tras un tiempo separados (el
mundo del trabajo hoy es “maravilloso”), han logrado, con esfuerzo y valentía, caminar
juntos su vida. Aún cuando su camino compartido tenga que transitar por donde
ellos no quieren (en esto, también sentimos como si fuéramos uno).
Hemos
compartido el gozo inmenso de una nueva familia que dos valientes, “recogiendo
el guante” de Aquel que tano nos conoce y nos ama, les había lanzado. Y de qué
modo tan luminoso han comenzado su camino como matrimonio.
Y
tantas personas y vivencias, que aunque no las contemos, han supuesto un paso
grande en nuestra vida.
El
balance, con todo, es inmensamente positivo. Hemos crecido en acogida, en amor
entre nosotros y con los demás, en confianza en el Señor, en deseos de crecer y
de acompañar a tantos hermanos que andan con nosotros…
Gracias
Señor por estas vacaciones y por esta vuelta al curso.
Por
cierto, Pablete ya anda, jejejeje… ya hablaremos de nuestros dolores de
espalda.
martes, 29 de abril de 2014
Aprendió, sufriendo, a obedecer
Cuando hablamos de nuestro matrimonio con otras personas y les contamos las cosas que hacemos, como tomamos decisiones, nuestras aventuras y desventuras, tengo la sensación de que nunca sé describir como transcurre nuestro día a día y que todo parece de color de rosa. Son tantas las dudas, los miedos, los pasos inciertos, los desacuerdos, las diferencias de parecer, incluso las discusiones... Muchas veces tengo la sensación de bracear para no ahogarnos.
Tenemos claro que queremos andar hacia la comunión, hacia la unión en la diferencia. No queremos anularnos, construir algo ajeno a nosotros, a nuestra identidad, ni hacer una fachada bonita a la que la gente mire y quede maravillada. Somos distintos, pero una sola carne. Y eso, ni más ni menos, es lo que queremos ser cada día más auténticamente. Queremos aprender a correr hacia el bien de nuestra unión, desearlo y realizarlo siendo éste el fin último de nuestras vidas y el fin concreto de cada paso que demos en ellas. Esa sola carne, que hoy ya somos y en la que queremos sentirnos cómodos, movernos cómodos, se realiza en cientos de acciones y decisiones cotidianas. Y es en estas en las que braceamos: buscamos a tientas, palpamos a ciegas el futuro en nuestra imaginación, buscando que es más conveniente:
Tenemos claro que queremos andar hacia la comunión, hacia la unión en la diferencia. No queremos anularnos, construir algo ajeno a nosotros, a nuestra identidad, ni hacer una fachada bonita a la que la gente mire y quede maravillada. Somos distintos, pero una sola carne. Y eso, ni más ni menos, es lo que queremos ser cada día más auténticamente. Queremos aprender a correr hacia el bien de nuestra unión, desearlo y realizarlo siendo éste el fin último de nuestras vidas y el fin concreto de cada paso que demos en ellas. Esa sola carne, que hoy ya somos y en la que queremos sentirnos cómodos, movernos cómodos, se realiza en cientos de acciones y decisiones cotidianas. Y es en estas en las que braceamos: buscamos a tientas, palpamos a ciegas el futuro en nuestra imaginación, buscando que es más conveniente:
ir a casa de nuestros padres a comer el fin de semana o dejar tiempo para estar solos
hacer la colada entre semana o no
jugar con Pablo por la tarde o recoger el armario, que tanta falta le hace
llevar la plancha al día o no
buscar un trabajo nuevo o quedarnos un tiempo más en éste
quedar a cenar con unos amigos a los que hace tiempo que no vemos pero que sólo pueden quedar tarde
ir a comprar hoy, o esperar hasta mañana
...
Son tantas las decisiones que tenemos que tomar cada día, constantemente, que yo, personalmente, a veces me siento abrumada por la escasa duración de las horas del día, por como vuela el tiempo que paso fuera del trabajo. Y te acuestas por la noche pensando como y cuanto nos hemos acercado un poquito más a la comunión y cuánto, por el contrario, en el día de hoy me he elegido a mi misma y a mis planes.
El camino de Jesús del 'aprendió, sufriendo, a obedecer' que se dice en la Carta a los Hebreos, claramente culmina en la Cruz. Sin embargo comenzó en lo cotidiano, en el día a día del hogar de Nazaret. Tengo la certeza de que hoy se me pide aprender la obediencia posponiéndome a mi misma una y otra vez por el bien del matrimonio, de la sola carne. Con la certeza, la paz y la alegría de quién se sabe en su camino. Menos mal que no estoy sola en esta tarea que me supera en todos los sentidos.
El Señor, que comenzó en nosotros la obra buena, Él mismo la lleve a término.
lunes, 21 de abril de 2014
FELÍZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
Esta entrada tan sencilla como profunda, por todo aquello que toca y a donde llega de nuestra existencia:
¡¡¡¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!!!!
¡¡¡¡¡¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!!!!!!
¡¡¡¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!!!!
¡¡¡¡¡¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!!!!!!
lunes, 17 de marzo de 2014
Hacerlo todo nuevo
Parece que fue ayer, que a las 11 de la noche conocimos en persona, al pequeño Pablo. Se resistió a dejar el vientre de su madre, como ahora le cuesta dejar los brazos, en los que está tan contento. Parece que nos dice que el nivel del suelo, no es para él, que el quiere estar en lo alto, para poder verlo todo (porque mira con inmensa curiosidad, o al menos, a mi, como su padre que soy, eso me parece).
Pues ya han pasado algo más de 7 meses desde aquel momento, y cada día, parece un nuevo espectáculo que descubrir y disfrutar. No hay un día igual que otro (incluso haciendo más o menos las mismas cosas). Y es que es importante plantearse las cosas, no como una sucesión de actos, de ritos, de rutinas. Nosotros sabemos que Cristo lo hizo todo nuevo, porque AMÓ HASTA EL EXTREMO.
Nosotros, aunque estemos llamados a participar de esa misma grandeza (por la Redención), aún no la poseemos, pero sí que, a imagen y semejanza de Aquél que nos llamó a la vida, compartimos la capacidad de amar. Y de ese modo, esa aburrida sucesión de días, toman un nuevo sentido.
Y nosotros, cada día, con nuestras debilidades, con nuestros pecados, y también con nuestras fortalezas, con nuestros dones, cuando nos levantamos tras las caídas, vamos descubriendo, en nuestro matrimonio, y en nuestro hijo, en el trabajo, con quienes no aguantamos (...), las infinitas oportunidades que se nos dan para "hacerlo todo nuevo".
Pues ya han pasado algo más de 7 meses desde aquel momento, y cada día, parece un nuevo espectáculo que descubrir y disfrutar. No hay un día igual que otro (incluso haciendo más o menos las mismas cosas). Y es que es importante plantearse las cosas, no como una sucesión de actos, de ritos, de rutinas. Nosotros sabemos que Cristo lo hizo todo nuevo, porque AMÓ HASTA EL EXTREMO.
Nosotros, aunque estemos llamados a participar de esa misma grandeza (por la Redención), aún no la poseemos, pero sí que, a imagen y semejanza de Aquél que nos llamó a la vida, compartimos la capacidad de amar. Y de ese modo, esa aburrida sucesión de días, toman un nuevo sentido.
Y nosotros, cada día, con nuestras debilidades, con nuestros pecados, y también con nuestras fortalezas, con nuestros dones, cuando nos levantamos tras las caídas, vamos descubriendo, en nuestro matrimonio, y en nuestro hijo, en el trabajo, con quienes no aguantamos (...), las infinitas oportunidades que se nos dan para "hacerlo todo nuevo".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)