jueves, 18 de septiembre de 2014

La vida es aquello que pasa....

Hemos comenzado curso, volvemos a retomar el pulso de la realidad, y por mucho que lo intentemos, nos supera siempre (sin que esto sea malo, ni mucho menos).
A lo largo de este verano, hemos aprendido y vivido muchas cosas. Y todas ellas nos han hecho crecer, tanto en aquello que ha sido dulce y bonito, como en las cosas más duras y tristes.
Hemos vivido un final de curso difícil, agobiados por el peso de las carreras, de las rutinas y de las necesidades del pequeño Pablo, y no hemos sabido manejar bien todos los tiempos que, como matrimonio tenemos y necesitamos. Pero hemos vivido también el encuentro como familia, con nuestro deseo de vivir como una sola carne, de aceptar generosa y responsablemente a los hijos, y con nuestro amor.
Hemos vivido con un desgarro interior la pérdida que han sufrido unos amigos. Nada sencillo que todo tu ser se estremezca por un ser que ya no conocerás. Cuando quieres acompañar desde la distancia a gente que aprecias mucho, y no puedes hacer nada, ni por esa criatura, ni por esos amigos.
Pero también hemos vivido la gran alegría del encuentro con otras familias, que quieren vivir lo mismo que nosotros. El compartir alegre de gente especial, que hace aún mayor el deseo de VIDA.
Nos alegramos con una pareja de amigos casados, que tras un tiempo separados (el mundo del trabajo hoy es “maravilloso”), han logrado, con esfuerzo y valentía, caminar juntos su vida. Aún cuando su camino compartido tenga que transitar por donde ellos no quieren (en esto, también sentimos como si fuéramos uno).
Hemos compartido el gozo inmenso de una nueva familia que dos valientes, “recogiendo el guante” de Aquel que tano nos conoce y nos ama, les había lanzado. Y de qué modo tan luminoso han comenzado su camino como matrimonio.
Y tantas personas y vivencias, que aunque no las contemos, han supuesto un paso grande en nuestra vida.
El balance, con todo, es inmensamente positivo. Hemos crecido en acogida, en amor entre nosotros y con los demás, en confianza en el Señor, en deseos de crecer y de acompañar a tantos hermanos que andan con nosotros…
Gracias Señor por estas vacaciones y por esta vuelta al curso.

Por cierto, Pablete ya anda, jejejeje… ya hablaremos de nuestros dolores de espalda.

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