miércoles, 22 de febrero de 2012

¡¡VIVAN LOS NOVIOS!!

El fin de semana pasado, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se casaron unos amigos nuestros. No me canse de gritar ¡¡VIVAN LOS NOVIOS!! ¡Qué guapos estaban! ¡Qué bonita fue la ceremonia! La Iglesia estaba llena de amigos y familia, en el altar había muchísimos sacerdotes, diáconos, seminaristas... La novia, que es amiga mía, estaba resplandeciente. Pero lo mejor de todo: su decisión y valentía. No sólo por emprender la aventura del matrimonio, sino que ellos lo hacen de una forma particularmente valiente: se van a vivir a Perú. 


Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

Nuestras oraciones van con ellos. 

Sin embargo, quería comentaros un hecho curioso. Algunas de las personas que fueron a la boda, decían: "yo es que me quiero casar así, pero claro, con mi novi@, él/ella no quiere, es muy difícil, queremos cosas diferentes, discutimos mucho...". Pues vaya este grito para todos:

¡NO VALE CONFORMARSE CON MENOS!!

Pero no para vivir una boda como la de menganita o la de menganito, no. Para encontrar y VIVIR tu vocación, allí donde tu corazón salta de alegría. No se debe perder la esperanza. A veces es muy difícil, a veces resulta cansado, crees que no puedes sufrir más, que ya has pasado de todo... 
Cuando hacía no mucho tiempo que salía con Juan, estuvimos en la boda de una amiga. Yo salí diciendo: "yo también me quiero casar así: convencida, alegre, decidida, feliz". Y anhelaba esa felicidad, la verdadera, la que no descansa en fuegos artificiales, la que está construida sobre pilares sólidos. La casa sobre roca. Salí con el nombre de la chica en la mente, todo el tiempo: "que cuando entre en la Iglesia, vaya tan convencida como ella". La verdad es que no lo conseguí. Encontré mi propia felicidad, mi verdad, mi sonrisa, mis pilares. No los suyos. Pero entre en el templo convencida, alegre y feliz. Y de este mismo modo, pronuncié mis votos. Me lo dijo un sacerdote amigo mío: deja de buscar una felicidad que no te pertenece, que es de otra. Tu tendrás la boda de Ester, al modo de Ester. Y así, a nuestro modo, al de Juan y Ester, fue como nos casamos. Y, ¡gracias a Dios! Porque sino no me habría casado yo, sino mi amiga, con lo que la habría divorciado a ella y yo de solterona.... Desde luego, gracias a Dios. No os contentéis con las migajas: estamos invitados al banquete. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Semana curiosa esta (días 16 a 24 de enero)

Estos días, han estado llenos de "aventuras", y de situaciones que creo que necesitaremos algún tiempo para digerir del todo (al menos, yo lo estoy necesitando).
Gracias a Dios, teníamos unos días de descanso, y nos fuimos a Barcelona para aprovecharlos (aunque mi mujer es catalana, yo apenas había estado una mañana en Barcelona, por lo que apenas conocía nada de aquella maravillosa ciudad). El caso es que el lunes 16 llegamos por la tarde, y el martes y el miércoles visitamos, entre otros rincones, la casa Batlló, la Pedrera y la Sagrada Familia. Uno se queda sin palabras cuando visita estos lugares tan grandiosos, pero mimados hasta en el más mínimo de sus detalles.
Y llegó el miércoles por la tarde-noche, a la vuelta de Barcelona, cuando nos dieron la noticia de que había fallecido la bisabuela materna de Ester (la madre, de la madre de Ester). La bisabuela Rosa, de 94 años, ya descansa. Ha sido bastante triste, ya que estando Ester y su madre en Madrid, pues no han podido visitarla tanto como quisieran (no quiero extenderme mucho aquí, ya que creo que, en su caso, debería se Ester quien dijera algo de su bisabuela, a la que no conocí).
Pero no estaba todo dicho esa semana para nosotros. Volviendo el sábado de viaje hacia casa, recibimos también la noticia de que mi abuela materna había sido ingresada en el Hospital, con un cuadro clínico bastante complicado (debido a su edad y a sus dolencias). Mi abuela Rita, de 88 años, finalmente, solo ha vuelto a la Casa del Padre. Desde el lunes, alrededor de las 6:30 de la mañana, mi abuela ya descansa tras una enfermedad complicada y en los últimos meses, bastante dolorosa.
Estos días, han sido para Ester y para mi, bastante complicados (como podeis imaginar). La verdad es que por estas situaciones uno no quiere tener que pasar, y sin embargo, que bien hace pasar por ellas, especialmente cuando uno las ve con los ojos de la Fe.
Por favor, que nadie malinterprete lo que digo, que tanto Ester como yo estamos tristes por la pérdida. Pero también existe una parte de cada uno de nosotros, que siente un enorme alivio cuando en medio del dolor, intuye (porque no logra descubrir) que existe una mano providente y misericordiosa, que despoja delpoder a la muerte.
A pesar de haber pasado ya un par de semanas desde todo este follón, creo que estamos aún asimilando todo lo sucedido (con diversos añadidos, como un robo, una pérdida de cartera y otras situaciones graciosas, a toro pasado).
Al final, vamos haciendo como algo propio, aquello de que "para ir a donde queremos ir, tenemos que pasar por donde no queremos". La vida (y el Señor, al fin y al cabo) es muy pedagógica. Aún cuando sea con métodos que no gustan incialmente, pero luego se revelan como los mejores, y sin olvidar hasta el más mínimo detalle (como en aquellos edificios de Barcelona).