lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD!!!!

Un año más, queremos desearos a todos que disfrutéis una muy feliz Navidad. Que aprendamos de la Sagrada Familia, que es valiente para responder a todo cuanto Dios les pide.

Os dejamos una pequeña reflexión que el Santo Padre dijo en su homilía de apertura en el Sínodo de los obispos.

“El matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, 
una Buena Noticia para el mundo actual, 
en particular para el mundo secularizado… 
El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. 
El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, 
se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, 
que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz” 

Benedicto XVI 
Homilía en la apertura del Sínodo de los obispos
7 de octubre de 2012 

martes, 20 de noviembre de 2012

Grandes alegrías cotidianas

Estos días atrás, se casó una pareja amiga, con quienes estamos teniendo la suerte de compartir el Master de Familia que estamos realizando.
Es motivo de orgullo ver que, la gente, sigue apostando por ser felices, de un modo que hoy en día tiende a no entenderse. Huimos (yo el primero) muchas veces de las responsabilidades, de las obligaciones, y más aún cuando son impuestas (incluso si soy yo mismo quien lo hace). Y en esto, el matrimonio se lleva la palma: yo me autoimpongo ser fiel a una promesa realizada, de la que nadie, ni la otra parte, me puede dispensar (aunque mi esposa pudiera permitirme irme con otras mujeres, mi promesa no queda desvirtuada ni pierde su fuerza obligatoria, ni siquiera aunque yo decidiera que ya no vale).
Y es que, verdaderamente el Matrimonio, especialmente el sacramental, el católico, no es para cobardes (aunque mucha gente no sabe que, Dios mismo nos hace capaces de todo, y es que, viendo la Cruz, sabemos que Dios nos ha capacitado para amores heroicos).
Poco tiempo antes (aunque lo cuente después), otra pareja de amigos ha bautizado a su hija. Que gran misterio descubrir que, en nuestra pequeñez, en nuestra indefensión, tenemos un Valedor tan grande, que nos ama tanto y que se "desvive" por incorporarnos en su Familia desde tan pequeños.
Hoy en día se dice que no hay que bautizar a los niños, que mejor esperar para que tomen su decisión. Sin embargo no queremos que nada malo les pase... y solo queremos darles lo mejor. ¿Y si nosotros creemos que lo mejor es eso, ser incorporados en la Familia de la Iglesia y ser hijos de Dios?. Eso si, no nos importa ponerles ropas ridiculas (porque nos gusta a nosotros), les llevamos al colegio o la actividad extraescolar que a nosotros nos parece bien.... y evidentemente, si alguien nos dice alguien, la respuesta clásica es un sonoro: "es mi hijo". Pero parece que no es nuestro hijo si decidimos bautizarles.
Pues ole por estos amigos y por todos aquellos que reciben a los hijos como un don que cuidar (no que poseer). Y que sabiendo que el regalo de los hijos viene de Dios, a Él les consagramos y les bautizamos. Para nosotros fue precioso compartir ese momento (al que si Dios quiere darnos hijos, invitaremos a estos amigos, y a todos, a compartirlo con nosotros).
Otra gran alegría fue que, tras casi año y medio casados, leyendo dedicatorias que nos hicieron en la boda (y que aún no habíamos leido... sin mas comentarios), nos encontramos con una del hermano de Ester que decía: "El mundo es mucho mejor con vosotros casados". Imaginais que alegrón nos llevamos...
Y lo que me ha llevado a pensar.... eso ya lo comento otro día, jejeje

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Y yo qué quiero ser de mayor?

Hay veces en que todo es luz, todo es bueno, todo es agradable... Otras veces, en cambio, sobra oscuridad, pesadez en el ambiente, cuesta respirar y mucho más mirar hacia delante. Y sin embargo, nada de esto deja de ser bueno.
Cuesta ver las cosas de este modo (a mi, personalmente, me cuesta muchísimo), y sin embargo, algo me dice que todo esos momentos en que el aire nos falta, solo nos pueden hacer crecer (ya lo dice Kelly Clarkson en su canción "What doesn´t kill You (Stronger)").
La verdad es que aún no he aprendido a vivir esas épocas de oscuridad, y admiro profundamente a quienes, con una enorme humildad y mansedumbre, son capaces de llegar a su Getsemaní, al Pretorio, o incluso al Calvario, con paz en su corazón y en sus ojos. Si algún día pudiera parecerme a alguien, aprender algo, no querría ser un Messi ni un CR7, ni un Gates o un Jobs, ni un Amancio Ortega. No quiero ser el actor de moda, ni el musico aclamado, ni siquiera el artista mas cotizado.
Yo quiero ser uno de estos mansos y humildes, una Bernadette de Soubirous, que fue capaz de agradecer de corazón todo aquello que a mi me enciende en la rabia.
Yo quiero vivir como describe el escrito de Madeleine Dellbrel: "La pasion de las paciencias":

La pasión, nuestra pasión, la esperamos, es cierto; sabemos que ha de llegar y hemos acordado que nos proponemos vivirla con cierta grandeza. 
Esperamos que llegue la hora de nuestro propio sacrificio. 
Como un leño en la hoguera, sabemos que debemos ser consumidos. Como una hebra de lana cortada con tijeras, debemos ser separados. Como un ser joven al que se degüella, debemos ser suprimidos. 
Esperamos la pasión; la esperamos, y no acaba de llegar. 
Lo que llega son las paciencias. 
Las paciencias, esos fragmentos de pasión, cuyo oficio es matarnos muy dulcemente por tu gloria, matarnos sin nuestra gloria. 
Desde por la mañana, vienen a nuestro encuentro: 
Son nuestros nervios demasiado tensos o demasiado lánguidos; 
es el autobús que pasa lleno, 
la leche que se sale, 
los deshollinadores que llegan, 
los niños que todo lo enredan; 
son los invitados que trae nuestro marido, 
y ese amigo que no viene; 
es el teléfono que no para, 
los que amamos que ya no se aman; 
son las ganas de callar y la obligación de hablar; 
son las ganas de hablar y la necesidad de callar; 
es querer salir cuando estamos encerrados, 
y quedarnos en casa cuando tenemos que salir; 
es el marido en quien nos gustaría apoyarnos 
y que es el más frágil de los niños; 
es el hastío de nuestra ración cotidiana, 
y el deseo nervioso de todo lo que no es nuestro. 
Así llegan nuestras paciencias, en formación o en fila india, y siempre olvidan decirnos que son el martirio que nos fue preparado.
Y las dejamos pasar con desprecio, esperando dar a nuestra vida una ocasión que merezca la pena. 
Y es que hemos olvidado que, si bien hay ramas a las que el fuego destruye, también hay tablas a las que desgastan lentamente las pisadas y se convierten en fino serrín. 
Y es que hemos olvidado que, si bien hay hebras de lana cortadas limpiamente por las tijeras, también hay lanas tricotadas que se van desgastando día a día sobre las espaldas de quienes las llevan. Si toda redención es un martirio, no todo martirio es sangriento. Los hay desgranados a lo largo de la vida. 
Es la pasión de las paciencias

Y la verdad es que esto es demasiado dificil para mí, pero ojalá algún día....

jueves, 24 de mayo de 2012

Estar en guerra

Hace un tiempo estaba convencida de que una pareja que no discutía no era una pareja de verdad. Solía decir a la gente: "Juan y yo discutimos, claro, eso es señal de que somos novios. Es buena señal". Hoy... bueno, hoy matizaría esto, y mucho.
Lo cierto es que si uno pone toda la carne en el asador, no se guarda nada para sí, es normal que lleguen momentos en los que no se está de acuerdo con el otro. Otras veces el otro nos hace daño. También llegan momentos en los que hacemos daño sin querer. Más allá de esto, están los momentos a los que me refiero con "estar en guerra". Son todas las situaciones en las que, sabiendo que haremos daño al otro, no dejamos de hacer, de decir, de callar, de esquivar la mirada... Son tantas y, muchas veces, tan sutiles las maneras que tenemos de herir al otro que a veces me asusto. Alguno se escandalizará, se llevará las manos a la cabeza y dirá que digo barbaridades. La verdad es que yo creo que esto es bastante común y no quisiera tacharlo de nada más que de humano. Las razones por las que llegamos a la guerra con nuestro esposo, novio, ... son muy variopintas. La gran mayoría de las veces, sin embargo, busco defenderme: porque tengo razón, porque me has hecho daño, porque no consiento que digas esto sobre mí u otro sinfín de razones que se os puedan ocurrir. Sucede, y es muy normal, muy humano, que no suele gustarnos quedar por debajo del otro, dejarnos ganar. En la otra cara de la moneda están las situaciones en las que me anulo a mi mismo con tal de jamás llegar a un conflicto. Pero esto es otro caso, y no da el post para tanto.
Desde mi punto de vista, por tanto, es muy diferente que surjan conflictos y malentendidos a estar en guerra. En guerra se está cuando se alza la voz al que tengo delante, sabiendo que le quiero, sabiendo que le hago daño. En guerra, se está cuando afilo las palabras y las lanzo para herir. En guerra se está cuando me callo, sabiendo que con eso hago más daño. En guerra se está, en definitiva, cuando busco, a toda costa, quedar por encima del otro. Cuando quiero que se me reconozca a toda costa. Cuando, cueste lo que cueste... Y en este cueste lo que cueste hiero a quien más quiero. Muchas veces, llegamos a este punto sin darnos cuenta. Un mal día, un gesto que no me gusta, la contestación que estaba esperando, y ¡pum! saco la recortada y hago estragos en el campo de batalla.
No pasa nada. Reculas en cuanto te das cuenta. Echas el freno de mano, tiras de la manilla de emergencia... Si hace falta, con calma, le pides al otro un tiempo, ya que en el momento no tienes el temple necesario para seguir hablando bien, tanto como quieres para él o para ella. En estas situaciones a veces nos encontramos como quien pisa un charco sin haber mirado el suelo. Y notas el agua fría, que te empapa sin tu quererlo. Pues nada, a sacar el pie del charco y a seguir adelante.
En esto hay una cosa en la que no se puede ser tacaño: en pedir perdón. Muchas veces tocará pedir perdón por lo que hemos hecho, sabiendo que nos hemos equivocado. Muchas otras, sin estar de acuerdo en lo que se nos diga, pediremos perdón por haber hecho daño a quien en el fondo no queríamos herir. A mi me ha pasado muchas veces, en las que he dicho "no entiendo porque te hecho daño, es más, creo que yo tengo razón, pero me duele haberte herido, y lo siento. Te quiero más, tú eres más importante."
Lo más difícil, pero lo más importante: leer este post y el día a día pensando en lo que me he equivocado yo, sin negar lo que me ha dolido del otro, pero sin buscarlo... Gracias a Dios, no estamos solos.

jueves, 19 de abril de 2012

Urgencias

Juan y yo estamos en un grupo de matrimonios que acaba de empezar su andadura. Estamos muy, muy agradecidos de tener este apoyo tan importante. Como decían en un anuncio: "Compartida la vida es más". Yo añado: "y más fuerte".
El último domingo hablábamos sobre como si uno no cuida mucho el tiempo que pasa con su esposo/a, se disuelve en el día hasta desaparecer. Y así, día tras día. Y así, toda una vida. Uno de los sacerdotes dijo una cosa muy sencilla, pero que me impresionó mucho, para gestionar el tiempo y las cosas que tenemos que hacer. La clave es:

Diferencia lo urgente de lo importante. 
Cuando lo tengas bien claro, deja lo urgente, y dedícate a lo importante.

A parte, hace unos días que encontré está canción y quería ponerla aquí. Me ha dado mucho que pensar, me ha animado a estar alerta. It's a slow fade... pero tiene un inicio. Que no sea hoy.


La letra traducida (más o menos).

miércoles, 11 de abril de 2012

Se diga como se diga, el mensaje es claro: ¡¡¡FELIZ PASCUA!!!

Con enorme alegría anunciamos que:

Christus Resurrexit Alleluia
Christus opgestaan ​​hallelujah
Christus ist auferstanden Halleluja
Krishti u ngjall Hallelujah
Քրիստոս բարձրացել hallelujah
Məsih hallelujah yüksəlmişdir olunur
খ্রীষ্টের ধন্য পারমেশ্বর হয় উদিত
Хрыстос уваскрос алілуя
Христос е възкръснал Алелуя
Kristus vstal z mrtvých hallelujah
基督是復活的哈利路亞
그리스도는 '할렐루야' 증가하고 있습니다
Kris la ki leve pami mò Lwanj pou Bondye
Krist je uskrsnuo Aleluja
Kristus er opstanden halleluja
Kristus vstal z mŕtvych Hallelujah
Kristus je vstal Hallelujah
Cristo ha Resucitado aleluya
Kristo resurektis Haleluja
Kristus on üles tõusnud halleluuja
Kristus nousi hallelujaa
Le Christ est ressuscité alléluia
Atgyfododd Crist haleliwia
ქრისტე აღდგა Hallelujah
Χριστός Ανέστη αλληλούια
ખ્રિસ્ત hallelujah વધારો થયો છે
המשיח קם הללויה
मसीह हलिलुय बढ़ी है
Christus is verrezen hallelujah
Krisztus feltámadt halleluja
Kristus telah bangkit haleluya
Christ is risen hallelujah
Tá méadú tagtha ar Chríost Hallelujah
Kristur er upp risinn Hallelúja
Cristo è risorto alleluia
キリストはハレルヤ上昇している
Kristus ir augšāmcēlies Hallelujah
Kristus prisikėlė aleliuja
Христос воскресна Алелуја
Kristus yang bangkit pujian kpd Tuhan
Kristu huwa tela Hallelujah
Kristus er oppstanden halleluja
مسیح می باشد افزایش یافته است هللویا
Chrystus zmartwychwstał Alleluja
Cristo ressuscitou, aleluia
Hristos a înviat aleluia
Христос воскрес аллилуйя
Христос Васкрсе Халлелујах
Kristo amefufuka Haleluya
Kristus är uppstånden halleluja
Mesih hallelujah yükseldiği
Chúa Kitô được tăng hallelujah
משיח איז אויפגעשטאנען כאַלאַלויאַ

miércoles, 28 de marzo de 2012

Siendo familia

Me encantan las comedias románticas. Y las películas de Disney. Me gusta ver la típica película en la que un chico conoce una chica (o al revés) y se enamoran, y empiezan a salir y... al tiempo pasa algo muy gordo peeero acaba bien la cosa. Por lo general, el final es previsible viendo la carátula: Juan es un especialista adivino en saber que pasará en las películas. En las películas de Disney muchas veces el argumento es parecido, aunque no necesariamente tan romántico.
En ambos tipos de película, suele haber unas escenas "resumen". Para muestra un botón: esta canción de Mulán (Disney). Encontramos ejemplos parecidos en muchas otras películas: la acción se acelera y con una canción animada se cuenta como los personajes crecen y se desarrollan en un entorno. Momentos escondidos a la vista del espectador, que mira este minuto rápido de la película con una sonrisa en los labios, animado por la musiquita que lo ameniza. Probablemente pensando en lo maravilloso que es crecer, hacerse fuerte, cambiar las cosas. Esta parte de la historia, la que no se cuenta, es donde vivimos tu y yo.
Pasa igual en la Biblia, con la vida de Jesús. No conocemos qué hizo Jesucristo a lo largo de (más o menos) 24 años de su vida. Aquí, sin canciones que no vienen al caso, hay una vida oculta, que era necesario ser vivida. Esta vida, de la que nadie parece darse cuenta, que parece no importar a nadie, es la que nos toca vivir.
"La vida familiar no es nada emocionante"
Esta vida descansa entre lavadoras, despertador, fregar cacharros, la pasta de dientes... La cena, el aniversario... Risas, lágrimas, buenas contestaciones, silencios, carcajadas, malas contestaciones, más silencios... Así, sin emoción. La pequeñez de la vida.
Pues yo creo que hay que disfrutarla. Y mucho. Sin musiquitas, sin correr demasiado. A lo largo de todos los años que Juan y yo hemos sido novios (7 y medio, hasta que nos casamos) ha habido muchos, muchos días de trabajo, estudio, ayudar a los padres... Días sin nada trascendente. Ni uno de éstos ha pasado en balde. Cada día he crecido a su lado. Y desde Julio, han pasado ya algunos días. Muchos han sido muy parecidos, externamente. No renunciaría a ninguno de ellos.
Madre Teresa decía que no importa la cantidad de cosas que hacemos, sino el amor que ponemos en ellas. Así que a vivir, intensamente, cada día. Intensamente no quiere decir con mucho sentimiento. No quiere decir muy "enamorados". Quiere decir muy vividos. Amando en todo. En la aspiradora. En tender la ropa. En ver una película. En salir con mis amigos. En animarle a quedar con los suyos. En ir a trabajar. En todo, en todo entregarme a Juan. Así, día a día, vamos creciendo (sin quitar cansancios, tristezas, alegrías...). Así, día a día, vamos siendo familia.

miércoles, 22 de febrero de 2012

¡¡VIVAN LOS NOVIOS!!

El fin de semana pasado, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se casaron unos amigos nuestros. No me canse de gritar ¡¡VIVAN LOS NOVIOS!! ¡Qué guapos estaban! ¡Qué bonita fue la ceremonia! La Iglesia estaba llena de amigos y familia, en el altar había muchísimos sacerdotes, diáconos, seminaristas... La novia, que es amiga mía, estaba resplandeciente. Pero lo mejor de todo: su decisión y valentía. No sólo por emprender la aventura del matrimonio, sino que ellos lo hacen de una forma particularmente valiente: se van a vivir a Perú. 


Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

Nuestras oraciones van con ellos. 

Sin embargo, quería comentaros un hecho curioso. Algunas de las personas que fueron a la boda, decían: "yo es que me quiero casar así, pero claro, con mi novi@, él/ella no quiere, es muy difícil, queremos cosas diferentes, discutimos mucho...". Pues vaya este grito para todos:

¡NO VALE CONFORMARSE CON MENOS!!

Pero no para vivir una boda como la de menganita o la de menganito, no. Para encontrar y VIVIR tu vocación, allí donde tu corazón salta de alegría. No se debe perder la esperanza. A veces es muy difícil, a veces resulta cansado, crees que no puedes sufrir más, que ya has pasado de todo... 
Cuando hacía no mucho tiempo que salía con Juan, estuvimos en la boda de una amiga. Yo salí diciendo: "yo también me quiero casar así: convencida, alegre, decidida, feliz". Y anhelaba esa felicidad, la verdadera, la que no descansa en fuegos artificiales, la que está construida sobre pilares sólidos. La casa sobre roca. Salí con el nombre de la chica en la mente, todo el tiempo: "que cuando entre en la Iglesia, vaya tan convencida como ella". La verdad es que no lo conseguí. Encontré mi propia felicidad, mi verdad, mi sonrisa, mis pilares. No los suyos. Pero entre en el templo convencida, alegre y feliz. Y de este mismo modo, pronuncié mis votos. Me lo dijo un sacerdote amigo mío: deja de buscar una felicidad que no te pertenece, que es de otra. Tu tendrás la boda de Ester, al modo de Ester. Y así, a nuestro modo, al de Juan y Ester, fue como nos casamos. Y, ¡gracias a Dios! Porque sino no me habría casado yo, sino mi amiga, con lo que la habría divorciado a ella y yo de solterona.... Desde luego, gracias a Dios. No os contentéis con las migajas: estamos invitados al banquete. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Semana curiosa esta (días 16 a 24 de enero)

Estos días, han estado llenos de "aventuras", y de situaciones que creo que necesitaremos algún tiempo para digerir del todo (al menos, yo lo estoy necesitando).
Gracias a Dios, teníamos unos días de descanso, y nos fuimos a Barcelona para aprovecharlos (aunque mi mujer es catalana, yo apenas había estado una mañana en Barcelona, por lo que apenas conocía nada de aquella maravillosa ciudad). El caso es que el lunes 16 llegamos por la tarde, y el martes y el miércoles visitamos, entre otros rincones, la casa Batlló, la Pedrera y la Sagrada Familia. Uno se queda sin palabras cuando visita estos lugares tan grandiosos, pero mimados hasta en el más mínimo de sus detalles.
Y llegó el miércoles por la tarde-noche, a la vuelta de Barcelona, cuando nos dieron la noticia de que había fallecido la bisabuela materna de Ester (la madre, de la madre de Ester). La bisabuela Rosa, de 94 años, ya descansa. Ha sido bastante triste, ya que estando Ester y su madre en Madrid, pues no han podido visitarla tanto como quisieran (no quiero extenderme mucho aquí, ya que creo que, en su caso, debería se Ester quien dijera algo de su bisabuela, a la que no conocí).
Pero no estaba todo dicho esa semana para nosotros. Volviendo el sábado de viaje hacia casa, recibimos también la noticia de que mi abuela materna había sido ingresada en el Hospital, con un cuadro clínico bastante complicado (debido a su edad y a sus dolencias). Mi abuela Rita, de 88 años, finalmente, solo ha vuelto a la Casa del Padre. Desde el lunes, alrededor de las 6:30 de la mañana, mi abuela ya descansa tras una enfermedad complicada y en los últimos meses, bastante dolorosa.
Estos días, han sido para Ester y para mi, bastante complicados (como podeis imaginar). La verdad es que por estas situaciones uno no quiere tener que pasar, y sin embargo, que bien hace pasar por ellas, especialmente cuando uno las ve con los ojos de la Fe.
Por favor, que nadie malinterprete lo que digo, que tanto Ester como yo estamos tristes por la pérdida. Pero también existe una parte de cada uno de nosotros, que siente un enorme alivio cuando en medio del dolor, intuye (porque no logra descubrir) que existe una mano providente y misericordiosa, que despoja delpoder a la muerte.
A pesar de haber pasado ya un par de semanas desde todo este follón, creo que estamos aún asimilando todo lo sucedido (con diversos añadidos, como un robo, una pérdida de cartera y otras situaciones graciosas, a toro pasado).
Al final, vamos haciendo como algo propio, aquello de que "para ir a donde queremos ir, tenemos que pasar por donde no queremos". La vida (y el Señor, al fin y al cabo) es muy pedagógica. Aún cuando sea con métodos que no gustan incialmente, pero luego se revelan como los mejores, y sin olvidar hasta el más mínimo detalle (como en aquellos edificios de Barcelona).