miércoles, 25 de enero de 2017

La dura realidad

Dos años, y parecen un soplo. Este es el tiempo que empezamos a vivir, el tiempo de la "dura realidad".
La verdad es que no hay mucho que contar, salvo la simple cotidianidad: los niños y sus ritmos, los trabajos, las lavadoras, los colegios, los cursos, los grupos, las amistades.... Vamos, nada extraño para todos. Pero la realidad "dura" es que casi no hay tiempo para nosotros, para nuestras conversaciones, nuestros paseos, nuestros gustos... y sin embargo es obligatorio encontrarlo.
Estamos muy agradecidos de este tiempo, de sus durezas que nos modelan, de las caricias y "caricias" de Dios que nos abren en nuestra "dura realidad" a la REALIDAD Suya.
Es un alivio saber que Dios destruye seguridades nuestras, para que nos apoyemos en Sus Seguridades, esas que se resumen en la frase "Stat Crux, dum volvitur orbis" (La cruz permanece erguida, mientras el mundo gira)
En todo estamos cuidados, en lo que nos gusta y en lo que no. En lo que nos alegra y en lo que nos entristece. En todo aquello que quisiéramos y no puede ser, y en lo que no queremos y es.
La "dura" realidad, es, al fin y al cabo, la dulce realidad cotidiana.

¡¡VOLVEMOS!!

Hace mucho (¡¡dos años!!) que no escribimos.
Dos años...
       risas, 
                          Pablo que crece (celebrando los tres años y medio), 
  discusiones, 
planes, 
                                vacaciones, 
Chiara ha llegado (ya tiene un año y medio), 
                  más planes, 
                                   más risas, 
      llantos, 
                             pocas vacaciones más, 
 deshacer los planes, 
                     tiempo (poco) para mirarnos el uno al otro,
        crecer en nuestro corazón de padre, de madre,
                                  aprender, siempre, a entregarnos en lo que se nos pone delante.

Volvemos con la intención de escribir sobre esta cotidianidad más a menudo... ¡A ver si lo conseguimos!