miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lo que soy y no lo que hago

Hace poco, estaba pensando en por qué a veces es tan difícil vivir en pareja y lograr que esta funcione. Pensaba en varios casos que hemos conocido de parejas que se han roto o que van mal. Y en qué será lo que hace que unas parejas funcionen y otras, no peores, fracasen.
La verdad es que no sé ni como llegó a mi cabeza esa idea, pero de inmediato sentí una inmensa paz en el el corazón relacionada con esta idea.
Creo que una parte de este problema está en que hemos separado totalmente lo que somos de lo que hacemos ("bendito" puritanismo). Hemos pasado de buscar la Virtud a buscar hacer cosas virtuosas (o que al menos lo parezcan), sin que eso suponga ninguna implicación en nosotros mismos (ejemplo típico, educamos a nuestros hijos para que hagan cosas buenas y no necesariamente para ser buenos).
Aplicado a mi mismo, cuántas veces habré tratado mi matrimonio como "cosas a hacer" y no como lo que yo soy: un hombre casado.
No es que no lo supiera, pero probablemente nunca lo había hecho mío. Pero es cierto que creo que hay una cierta serie de cosas que nos definen, que nos configuran: entre otras, ser humano, ser hombre (por mucho que haya gente que no le guste o que no lo comparta, el sexo nos define a muchos niveles), y también, el ser un hombre casado, el ser padre, el ser hijo...
Evidentemente, lo que yo soy me supone hacer unas ciertas cosas. Pero el proceso contrario, no siempre es equiparable (hacer cosas, no siempre me definen).
El caso es que me ha dado mucho que pensar. Y para empezar, me he dado cuenta de que tengo mucho que cambiar y muchas cosas que incorporar a mi vida, desde lo que soy, no sólo desde lo que hago.

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