lunes, 11 de noviembre de 2013

Libertad

Hace algunos meses, cuando aún estaba embarazada, tuvimos una época difícil en casa. Juan y yo no encontrábamos mucha paz en la compañía el uno del otro. Yo me sentía pesada, de mal humor constantemente, cambiaba de opiniones cada medio minuto, estaba muy insegura por todo.... la verdad es que fue un momento complicado. Como sentía que el 'mal rollo' era culpa mía, todas las noches, cuando rezábamos Juan y yo, le pedía perdón. Una de las frases que más repetía era: 'soy consciente de que estar conmigo no es fácil, que soy una carga pesada en estos momentos y te pido perdón por....' Hasta que Juan se hartó y un día me dijo: 'vale ya, no te das cuenta de que conmigo no tienes que pasar ningún estándar de calidad? Te quiero tal cual eres y tal y como estas ahora, deja de pedirme perdón por todo, hasta por respirar'. Ole por mi marido. Ésta es la libertad que quiero, en la que descanso, y no lo que me venden por ahí.

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